martes, 28 de enero de 2014

¿Qué es el FMI?

El FMI no es una entidad neutral. El FMI tiene unos intereses muy concretos. Es una institución que representa los intereses de Wall Street y las corporaciones estadounidenses.
 
El FMI no se equivoca. Nunca se equivoca. Cuando escribe en un informe que las reformas estructurales a lo mejor han ido más allá de lo necesario, es simplemente una muestra de cinismo o un lapsus de honestidad.

El FMI nunca comete la equivocación de elevar los salarios, aumentar el gasto social, mejorar las condiciones laborales de los trabajadores o aumentar el poder adquisitivo de la población. Ese es un tipo de “equivocación” que nunca va a cometer.

No podemos creer que licenciados y doctorados en Harvard, Yale, la London School of Economics, Cambridge, Berkeley y muchas otras de las mejores instituciones académicas globales puedan equivocarse repetidamente ¿Por qué iban a continuar tomando las mismas medidas que han causado tanto dolor y miseria a tantos pueblos? Siempre las mismas medidas con los mismos lamentables resultados. Es fácil, su función es saquear países y eso lo hacen a conciencia y meticulosamente.

No tenemos que tener miedo a utilizar la palabra “saqueo”, pues eso es lo hacen estas instituciones internacionales: OMC, FMI, UE, BM, etc. Pueden ser dogmáticos y crueles, pero no son tontos y saben muy bien lo que hacen y a quién benefician siempre.

La crisis que ha vivido España no es nada característico ni idiosincrático de este país. Está dentro de la dinámica de la economía internacional. No es sólo la corrupción ni la incompetencia política, el principal problema ha sido la corrupción del sistema financiero global, hoy totalmente quebrado. De esta crisis de la deuda privada española podemos encontrar repetidos antecedentes en el pasado cercano. Por ejemplo, en la crisis sufrida por los países del Sudeste Asiático a finales de los 90.

Tras más de tres décadas de crecimiento económico y reducción de las desigualdades y la pobreza, altas tasas de ahorro, políticas industriales, gasto público en educación y ciencia; a principios de los años 90 estos países fueron fuertemente presionados por los Estados Unidos para abrir sus mercados financieros. Por ejemplo, se obligó a Tailandia a quitar las limitaciones que tenían los bancos para dar créditos inmobiliarios. Corea aceptó a regañadientes que sus bancos y empresas pudieran endeudarse en moneda extranjera. Con la liberalización de sus mercados financieros llegó un enorme flujo de dinero occidental (europeo y, sobre todo, estadounidense) a las economías asiáticas. Este dinero, dedicado principalmente a la especulación, creó una gigantesca burbuja inmobiliaria en esta región.
 
El estallido de la burbuja especulativa provocó el pánico. Los banqueros se pusieron nerviosos, aunque no mucho porque sabían que a su rescate acudiría el FMI y el Tesoro estadounidense. Pero surgió un problema, los países del Sudeste Asiático no querían la ayuda del FMI. Conocían como funcionaban las medidas del FMI y quienes iban a pagar las consecuencias del rescate financiero. Pero, un poquito de extorsión por aquí y por allá, alguna llamada de teléfono a horas intempestivas  y todo arreglado. Corea y Tailandia cogieron los préstamos del FMI.
 
La Indonesia de Suharto puso más reparos pero acabó aceptando el préstamo y los recortes sociales y, Suharto acabó cayendo, porque los préstamos y las reformas del FMI no estabilizaron el Sudeste Asiático sino que lo condenaron al caos, porque el dinero no fue a estabilizar estos países sino directamente a rescatar a los bancos e inversores estadounidenses y a las grandes fortunas nacionales que rápidamente sacaron los dólares del FMI, avalados respectivamente por los pueblos de Corea, Tailandia e Indonesia, que luego pagarían el desastre de las apuestas inmobiliarias de estos bancos. Y las reformas hundieron la economía en una profunda crisis.

Por tanto, asistimos a como el dinero del FMI tomado por estos países va directamente a los bancos estadounidenses que han especulado, que sacan rápidamente ese dinero del país hundiendo la economía, convirtiendo el dinero de su rescate en deuda pública, y luego esta deuda tendría que ser pagada por los trabajadores con recortes sociales, nuevos impuestos y la privatización de bienes públicos ¿A qué resulta familiar? El paro se multiplicó por 10 en Indonesia, llegando al 15%; por cuatro en Corea y por tres en Tailandia. En países donde no existía un seguro por desempleo las consecuencias eran gravísimas. El PIB se hundió. Las medicinas dejaron de estar al alcance de la población, al igual que la educación. Además el FMI retiró los subsidios a la alimentación y la energía provocando una gran carestía. Y todo ello para rescatar a unos bancos corruptos, para que éstos luego volvieran a un país plagado de gangas.

Hoy leo en la prensa que el FMI pide que en España bajen más los salarios, y nuestros gobernantes que, o son muy incompetentes o muy corruptos, harán caso a estas recomendaciones pese a que es de libro que un país que no tiene para consumir es imposible que salga de la crisis.



(Fuente: http://informacionporlaverdad.wordpress.com/2013/11/01/y-malasia-dijo-no-al-saqueo-del-fmi/)


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